La angustia y el enojo en muchos hombres suelen ser dos caras de lo mismo

Hace unos días que vengo lidiando con estás dos emociones, por eso les comparto esta breve reflexion:

A muchos varones nadie nos enseñó a reconocer la tristeza, el miedo o la frustración. Entonces, cuando la angustia aparece, no se siente como angustia: se transforma en enojo, irritabilidad, silencio, distancia o explosión. El cuerpo y el carácter hablan lo que no tuvo permiso de decirse con palabras.

El enojo, en ese sentido, no siempre es violencia ni falta de control. Muchas veces es un intento torpe de defensa, una forma aprendida de no sentirse vulnerable. Porque a muchos hombres se nos pidió aguantar, resolver, no molestar, no quebrarse.

El problema no es sentir enojo. El problema es no saber qué lo está sosteniendo. Cuando la angustia no se nombra, el enojo se acumula. Y cuando se acumula, suele salir contra quienes más cerca están.

Aprender a manejar el enojo no es aprender a callarlo, sino aprender a leerlo:
¿qué duele?, ¿qué falta?, ¿qué límite no está pudiendo ponerse?, ¿qué cansancio no se está escuchando?

Cuidar la salud mental de los hombres implica habilitar algo profundamente humano:
:backhand_index_pointing_right: poder estar mal sin sentirse débiles,
:backhand_index_pointing_right: poder pedir ayuda sin vergüenza,
:backhand_index_pointing_right: y aprender que expresar lo que pasa por dentro no quita fuerza, la ordena.

Porque cuando la angustia encuentra palabras, el enojo deja de ser el único idioma posible.

¿Cómo transitan estas emociones? ¿Se sienten identificados con esta reflexión?

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Observando que me pasa cuando ando enrroscado con el enojo, que empiezo a cometer más errores y olvidos, lo cual termina alimentando aún más mi malestar… ayer por ejemplo agendé dos consultas médicas en un día que no puedo… y hoy me olvidé el auto estacionado en el consultorio y me volví caminando a casa… y así puedo enumerar más de estás pequeñas cosas que me hacen andar resoplando, malhumorado… conviviendo con la frustración y la ansiedad.

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Hola @Andres traes un tema usual en quienes habitamos la masculinidad. La gestión de las emociones, de qué hablamos, manifestamos o decimos, también muchas veces no hablamos o no manifestamos.

Uno de los pasos que algunas veces me ha servido es identificar las emociones y gestionarlas, para saber como transitarlas.

Me conecto con dos momentum, el primero es Paul Eckman, quien es de la primera persona que creo que las refiere emociones, entiendo que en algún lugar recóndito, pues el aprendizaje es que son emociones universales, como dice el autor.

La otra es la película intensamente, que la vi grande en edad y ciertamente me ha permitido hablar de las mismas, darle nombre y aprender a gestionarlas.

¿si no las conozco mis emociones, como las gestiono?

Una matriz que me gusta es el “Atlas de las emociones” que nos podría servir a quienes somos papás. https://atlasofemotions.org/

Gracias por traer esta charla, espero que pronto podamos conversar de esto y más.

G

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Hola Gonzalo, cómo estás?

Gracias por sumarte al intercambio y compartir tus opiniones y recursos con esta linda comunidad que se va armando.

Vemos que coincidimos que es un tema muy recurrente y crucial este aspecto del conocimiento e integración de las emociones para nuestras experencias como varones y como padres.

Al igual que tú considero que es clave hacer este ejercicio de “formamarnos” en este mundo emocional, para que sea una herramienta fundamental para nuestros procesos y ayudar a nuestras hijos/as a reconocer las suyas y poder manifestarlas.

Te envío un fuerte abrazo.

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