Paternidad e implicación en los cuidados

¿Qué entendemos hoy por ser un “padre presente”? ¿Alcanza con estar o es necesario involucrarse activamente en el cuidado cotidiano, emocional y mental de los hijos? ¿Por qué sigue apareciendo la idea de que los padres “ayudan” y no que se responsabilizan? ¿Qué tensiones se generan cuando el rol paterno choca con viejos mandatos de género?

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André, qué buenas preguntas traes a la mesa.

Justamente hoy, en el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, esas tensiones que mencionas entre los “viejos mandatos” y la realidad se vuelven más evidentes.

Desde mi mirada en sostenibilidad y equidad, creo que ser un “padre presente” es dejar de ser el “ayudante” para convertirnos en corresponsables del ecosistema del hogar. Cuando nos responsabilizamos del cuidado emocional y mental, no solo estamos criando, estamos liberando espacio para que las trayectorias de las mujeres y las niñas florezcan.

Un ejemplo concreto es la tecnología: si queremos que proyectos como LatamGPT nos representen de verdad, necesitamos que nuestras niñas lideren esos espacios. Y eso solo ocurre si en casa rompemos el mandato de que el cuidado es “asunto de ellas”.

Nuestra implicación activa es el suelo donde se construye la soberanía tecnológica y la justicia algorítmica del futuro. Al final, ser un padre presente es asegurar que nuestras hijas no tengan que pedir permiso para ser las protagonistas del mañana.

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@GonzaloG gran punto, lo mismo pienso, si quiero que mi hija no esté coartada en qué hacer, debo demostrarlo con el ejemplo y con hechos, que los roles no tienen género y que ni siquiera el cielo es el límite.

Y el que dirán los demás, queda en ellos, no en ella.

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Qué potente lo que traés. Me gusta mucho esa idea de pasar de “ayudantes” a corresponsables. Porque cuando un padre se asume parte del cuidado emocional y mental del hogar, no solo está acompañando: está redistribuyendo poder.

Y eso tiene efectos que van mucho más allá de la casa. Las niñas no solo necesitan referentes femeninos fuertes; necesitan crecer viendo hombres que cuidan, que sostienen, que no delegan el trabajo invisible. Ahí se empieza a romper el mandato.

Que puedan liderar espacios como LatamGPT o cualquier proyecto tecnológico no depende solo de políticas públicas o discursos sobre equidad. Depende también de lo cotidiano: quién cocina, quién organiza, quién pide hora en el pediatra, quién escucha el miedo a la noche.

Ser padre presente no es un gesto romántico. Es una posición política y ética. Es crear condiciones para que nuestras hijas —y también nuestros hijos— entiendan que el cuidado es humano, no femenino. Y desde ahí, el futuro se vuelve un poco más justo.

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creo que en general sigue siendo normalizado que el papel de los hombres padres es estar fuera de casa trabajando aun cuando mamá también trabaja, lo mismo del otro lado se sigue normalizando que mamá es la responsable suprema del cuidado del hogar solo por ser mujer aunque ella también salga a trabajar, eso provoca que los hombres que hacemos cambios y ajustes para estar presentes y corresponsables seamos vistos como “privilegio o fortuna” para nuestras parejas, muchas mujeres quisieran una pareja hombre asi entonces no se nos ve como corresponsables se nos ve como heroes, porque tenemos la oportunidad de decidir estar presentes o no, mientras las mujeres no tienen esa opción. Para mi ser papá presente significa cargar el mismo peso y responsabilidad al 100% como mi esposa, y eso depende de mi solamente, eso provocará cuestionamientos, ajustes, y choque con el sistema patriarcal y nos hará cuestionarnos y renunciar a muchos privilegios. Les comparto con un a reflexión personal:

Ser papá presente no tiene nada que ver como momentos de fotografía donde todos ríen felices, ser papá presente es que tanto papá, como mamá y bebé podemos reír a pesar de las dificultades y retos de la crianza porque al estar ahí viviendo cada proceso, cada lucha, cada avance, cada retroceso juntos nos hace cómplices, nos hace una entidad, un “organismo” más complejo que ya no es de 1 solo individuo, es de 3, de 4, es plural, ser papá presente es lograr tener esa fotografía linda etapa tras etapa, paso tras paso, desvelo tras desvelo, donde lo relevante no es la imagen sino lo que hay detrás de ella, lo que nadie mas puede ver.
Escuchar esa voz de bebé llamarte por tu nombre, es algo indescriptiblemente monumental, escuchar esa palabra que tiene tanto significado para esa personita, esa palabra que siempre serás: PAPÁ

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Esta mañana leía un estudio de ComunidadMujer y el Ministerio de Hacienda. y me pegó fuerte.

creía que trabajaba más. pero no.

mi pareja:
10 horas remuneradas + 5:03 en casa = 13:03

yo:
8 horas + 2:53 en casa = 10:53

la diferencia: 2:10 horas diarias.

no es preferencia. es una brecha.

las cifras lo confirman:
las mujeres hacen mucho más en cocina, ropa y cuidado de niños. en muchos casos, el doble.

y lo más incómodo:

yo decía “ayudo en la casa”.
pero ayudar no es hacerse cargo.

si esperas que te digan qué hacer, no es corresponsabilidad.

es dependencia disfrazada.

con hijos, esto se agrava:
ella lleva la carga mental 24/7.
yo no.

entonces la pregunta es simple:

¿es justo que uno termine el día con 10 horas y el otro con 13+ y la cabeza ocupada todo el tiempo?

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Es fuerte ver estas cifras, y que no solo se repiten en Chile, sino en toda la región y en el mundo también.
Pero las mediciones son las que nos permiten repensar, cuestionar, evolucionar y ver como podemos avanzar adecuadamente como personas, como sociedad y en políticas públicas y privadas.

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