Tratando de resolver

Buenas grupo. Me llamo Sergio y soy padre de Otoño,una nena de 8 años,ya casi 9. Hace tiempo ella me pidió un espacio propio,yo alquilo un a casa chica y en este momento no puedo pagar un espacio con 2 habitaciones. Asi que desde ese entonces ella no quiere venir los fines de semana a casa,bueno…hasta ahi super entendible la situación,asi que empece a ir a verla a su casa. Despues de un tiempo ella empezó a plantearme de que ya no queria verme tan seguido por que estaba sintiendose bien con la madre y la pareja. Ahora llega un hermanito/a y su trato hacia mi cambió drasticamente,ya no quiere verme,hablamos por WhatsApp de vez en cuando. Yo trato de estar tranquilo y entender que es este momento que está viviendo con el embarazo de la madre,la mudanza con la pareja. Pero bueno,cuesta entablar una conversacion y trato tambien de entender ese cambio de actitud. No se como abarcar y retomar el vinculo para poder ir a verla y que ella acepte. Todo esto está hablado con la madre,pero ella tampoco recibe respuesta alguna y no sabe como encarar esto. Asi que nada,gracias por este espacio y espero haner sido claro con la situacion. Saludos.

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Hola Sergio. Entiendo la situación porque suele ser común que la venida de un hermano o de cambios en las dinámicas de familia traigan algunas consecuencias como celos, encerramientos o actitudes “raras” en nuestros hijos.

Sentis que ella se encontraría más cómoda con vos si tuvieras un lugar en tu casa para ella? Me imagino que debe ser dificil extrañarla y al mismo tiempo querer respetarla.
Creo que podria ser importante poder hablar con la madre para encontrar una solución donde se vean por fuera de la casa. Buscar tal vez salidas o espacios simples, para luego ver si esto tambien le permite reconectar con vos.

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Hola Mati. Si,ya fué hablado con la madre la posibilidad de ir a verla por fuera de la casa,hemos salido a hacer actividades,pero de a poco fue dejando de lado esa opción,asi que aun no encuentro motivo alguno de su actuar. La madre me ha dicho que un poco agotadas tiene las ideas para ayudarme con el vinculo y que ahora está en otro momento,que es algo que tengo que resolver yo. Con respecto a lo habitacional creo que se sentiria mas comoda,por que teniamos nuestras actividades acá, que a ella les gustan.

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Y si, es más que entendible que la madre esté en otro momento ya que está embarazada. Tal vez incluso por eso es que tú hija este más pegote a ella, reaccionando a que tal vez no tiene la atención de antes.

Se me ocurre que puede ser un buen momento para crear alguna dinámica nueva para ustedes dos. Ella ya tiene una edad para crear juegos o dinámicas más complejas. Incluso si es posible, antes de que empiece las clases, irse unos días de campamento juntos.

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Sergio, gracias por poner en palabras algo tan doloroso. Se siente en tu mensaje el esfuerzo enorme que estás haciendo por respetarla, no forzar y tratar de entenderla. Eso ya habla de un papá presente, incluso en la frustración.

Lo que contás es muy coherente con la etapa evolutiva en la que está tu hija. A los 8–9 años los niños empiezan a necesitar más sensación de pertenencia y estabilidad. Si a eso le sumamos:

  • separación de los padres,
  • nueva pareja de mamá,
  • mudanza,
  • y ahora la llegada de un hermanito,

es muchísimo movimiento emocional para una niña.

Muchas veces, cuando los niños sienten que algo cambia y no lo controlan, intentan “ordenar” el mundo tomando decisiones donde sí sienten poder. Decidir no ir, decidir no verte tanto, decidir con quién estar. No necesariamente es rechazo hacia vos; puede ser una forma de regular lo que le está pasando por dentro.

También puede haber algo importante: cuando llega un nuevo bebé, algunos niños se “alinean” mucho con el hogar donde ocurre el acontecimiento. Es una manera inconsciente de asegurarse un lugar. Y a veces, el padre que no convive queda asociado (sin intención) a lo que desestabiliza, aunque no sea real.

Algunas orientaciones que pueden ayudarte:

1. No lo vivas como competencia.
No se trata de que “eligió” a su mamá o a la nueva familia. Se trata de que está intentando adaptarse.

2. Bajá la presión del encuentro físico inmediato.
Si hoy verla se vuelve una tensión, priorizá el vínculo por sobre la frecuencia. A veces conviene decir algo como:
“Yo voy a estar siempre disponible para vos, aunque ahora no tengas tantas ganas de venir. No me voy a enojar.”

Eso da seguridad.

3. Validá sin reproche.
Podés escribirle algo sencillo:
“Entiendo que estés viviendo muchas cosas nuevas. Yo te extraño, pero quiero que sepas que estoy acá para vos, sin apuro.”

4. Sostené una presencia predecible.
Aunque sea un mensaje cada cierto día, una llamada corta, una rutina pequeña (por ejemplo, mandarse una foto graciosa los miércoles). Los vínculos con hijos separados muchas veces se sostienen más en la constancia que en la intensidad.

5. Trabajá con la madre en un mensaje común.
Es clave que tu hija sienta que no está en el medio. Que ambos puedan transmitirle:
“Papá y mamá queremos que tengas vínculo con los dos. No tenés que elegir.”

6. Cuidá tu herida.
Porque esto duele. Y si el dolor no se procesa, puede transformarse en enojo, reclamo o retirada emocional. Y ahí sí el vínculo se complica.

Algo muy importante: los niños pueden tomar distancia, pero el vínculo profundo no desaparece tan fácilmente cuando hubo presencia y amor. A veces atraviesan etapas de repliegue y luego vuelven a acercarse cuando sienten que el lugar sigue disponible.

No se trata de convencerla de que vaya. Se trata de que ella sienta que tiene un papá firme, amoroso y paciente, que no la obliga, pero tampoco desaparece.

Si querés, podemos pensar juntos un mensaje concreto para enviarle o una estrategia gradual para retomar los encuentros.

Estás haciendo lo que puede hacer un padre consciente: preguntarte cómo cuidar el vínculo en vez de defender tu orgullo. Y eso, a largo plazo, deja huella.

Un fuerte abarzo.
Con cariño.
Andrés

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